lunes, 10 de marzo de 2008

EL ABSOLUTISMO ESPAÑOL


El absolutismo español fue el de mayor duración en toda Europa, como manifestación del atraso que caracterizó a la nobleza hispana al resistirse a los cambios que imponía el desarrollo social y tecnológico del continente, con Inglaterra al frente. En nuestras ciudades coloniales se refleja la descomposición de una sociedad tardía que ante su desplazamiento en el viejo continente, intenta perpetuarse por todos los medios en las nuevas tierras.


El absolutismo español nace con la unión de isabel y Fernando en 1469. Mientras que la crisis feudal estaba generalizada al lo largo del continente las comunidades laneras españolas prosperaban.Las conquistas exteriores fueron producto de la política militar ejercida por los R.R.C.C.


Los conflictos religiosos violentos que sacudieron a Europa después de la Reforma protestante del siglo XVI, pasaron por alto a España en su aislamiento peninsular. La creencia protestante de que el hombre puede ser oído directamente por dios sin la intercesión de sacerdotes aprobados por la jerarquía de la iglesia, tenía pocas oportunidades de contaminar las mentes españolas sujetas a la vigilante Inquisición. España tampoco fue influenciada en gran manera por el concepto de Locke de "los derechos inalienables del hombre" o del llamado de Rousseau para el "contrato social" que se expandió por Europa a fines del siglo XVIII.


En España, toda la verdad venía de Dios, a través del Papa y la jerarquía de la iglesia católica, y todo el poder pasaba desde arriba a través de la Monarquía y sus delegados. Los privilegios de la Iglesia y la nobleza eran dados por Dios, por lo tanto, indiscutibles.


Mientras la monarquía absolutista de España y el clero despilfarraban las riquezas que extraían de su monopolio comercial con sus colonias, el resto del mundo entró a la era de la ilustración, que llevó a la Revolución Francesa y la Guerra Americana de Independencia. En el siglo XVIII, Carlos III expulsó a los jesuitas conservadores e intentó establecer reformas en favor del desarrollo de una clase burguesa en España, pero fue "muy poco, muy tarde". Después de la Revolución Francesa y la ocupación de España por Napoleón, se emitió una constitución liberal por parte de Cortes, pero Fernando VII la revocó, reinstituyó la Inquisición y trajo a los jesuitas de regreso. España perdió su oportunidad y la lucha entre los conservadores en pro del clero y los liberales anticlericales se convirtió en una característica de la cultura española.


Los colonos nacidos en América o criollos, quienes tomaron del poder de los representantes de la corona española nacidos en la península, tuvieron el ejemplo de la Revolución Francesa y la Revolución Americana, pero habían estado aislados de las tendencias mundiales del pensamiento y no participaron del desarrollo de los valores humanos y sociales que llevaron a estos eventos trascendentales. Como nunca habían experimentado nada más que el gobierno autocrático del Rey y la Iglesia, no es de sorprenderse que adoptaran los mismos valores y estilo de los que reemplazaron al independizarse de España.


REFERENCIAS:


http://centros5.pntic.mec.es/ arzobi3/alumnos/agrupa/intro.html




EL ABSOLUTISMO FRANCÈS


El absolutismo de los Borbones en Francia, con ser el más característico, no fue el único ni el mejor organizado. Siempre hay que matizar que el absolutismo fue una forma de entender el ejercicio del poder en la Europa modema y, así, las trayectorias políticas de los diferentes estados del continente se enmarcaron en regímenes monárquicos típicamente absolutistas, con unas u otras especificidades, con individualizados rasgos adaptados a la propia tradición política y organización social, con entramados institucionales diversos, pero siempre con un rey fuerte a la cabeza. Y esto ya sean los Estuardo en Inglaterra, los Braganza en Portugal los Habsburgo en la monarquía hispánica y en el Imperio, los Hohenzollem en Prusia, los Vasa en Polonia, los Romanov en Rusia o los diferentes monarcas de los países bálticos, especialmente los Palatinado-Zweibrücken en Suecia.


"El Estado soy yo". La conocida sentencia de Luis XIV de Francia resume en pocas palabras la esencia del absolutismo, un régimen político en el que una persona, el soberano, ejerce el poder con carácter absoluto, sin límites jurídicos ni de nunguna otra naturaleza.

Resulta totalmente artificial oponer los tumultos de la Reforma a la soberana majestad del "siglo de Luis XIV".
Bajo diversas formas, el absolutismo ha sido la forma de gobierno de muchos países en distintas épocas. Sin embargo, se ha reservado dicho término para designar, en un sentido específico, el ejercicio del poder en un momento histórico y espacial concreto: el de las monarquías absolutas europeas de los siglos XVI al XVIII. Muchos autores distinguen un primer períido, correspondiente al siglo XVI, de monarquía autoritaria, que no llegaría a ser plenamente absoluta hasta mediados de la centuria siguiente.

El siglo XVI, es un siglo innovador, lo es también en el campo de las ideas políticas. La Europa de comienzos del siglo XVI es un mosaico de cuerpos políticos muy diferentes. Junto a reinos diversamente organizados, pero ya sólidamente implantados en su independencia nacional, existen repúblicas urbanas y señoríos nacidos en torno a una ciudad, así como principados laicos o eclesiásticos, cuya autonomía es tan efectiva en Alemania como en la Italia desembarazada de la ficción misma del poder imperial.

La Monarquía francesa encarnada en Luis XIV representa el modelo más próximo al absolutismo triunfante del siglo XVII. Desde un punto de vista teórico no le faltaron fundamentos: desde los escritos políticos del cardenal Richelieu (1585-1642) hasta los puramente teóricos de Bossuet. El primero es un hombre de acción, un político que detenta el poder y hace uso de él, y de su acción emana un pensamiento, que, por otra parte, no propone máximas universalmente válidas, pues su objetivo no es hacer de la política una ciencia.

REFERENCIAS:

EL ABSOLUTISMO INGLÈS



El absolutismo es un fenómeno generalizado en Europa, en Francia yEspaña. El absolutismo inglés tiene otras connotaciones.


El absolutismo corresponde al siglo XVII, en el cual hubo muchas crisis económicas, malas cosechas, los campesinos europeos pasan hambre, etc.


El absolutismo supone un paso más a la afirmación del poder real. Desde el punto de vista negativo supone la negación del feudalismo. El feudalismo implicaba vínculos en esa línea jerárquica que significaba el monarca.


Hay un momento en que la monarquía adquiere un protagonismo, pero nunca tiene amplios poderes porque el parlamento es una fuerza importante.


Ese momento es el de los Tudor, sobre todo Enrique VIII e Isabel I. Pero ese auge va a acabar con la dinastía.



Tras los cortos reinados de Eduardo VI y de Marìa casi toda la segunda mitad del Quinientos contempló el largo mandato de Isabel, durante el cual se producirían una buena serie de logros: la Monarquía acrecentó su poder, consolidando su soberanía en el interior del país y pudiendo a la vez desarrollar una política exterior más ambiciosa; se afianzó la reforma anglicana, triunfando finalmente sobre católicos y puritanos; se impulsó un crecimiento económico acelerado que trajo consigo la prosperidad del Reino y el enriquecimiento de los sectores emprendedores de la población. En suma, la etapa isabelina resultaría a la postre una de las más exitosas de la historia moderna de Inglaterra, llegando el país a convertirse en potencia destacada dentro del mundo europeo occidental, evolución que contrastaría con las muchas dificultades y problemas que se producirían en otras naciones del Continente.



El Consejo privado continuó siendo el cuerpo asesor fundamental, al que fueron llamados aquellos personajes principales que contaban con la plena confianza de la reina, la cual no dudó jamás en suprimir de forma radical el menor intento de traición o maquinación contra su persona. William Cecil y su hijo Robert, Nicolás Bacon, Robert Dudley, el conde de Essex... fueron algunos de los destacados consejeros reales, al igual que lo fue Francis Walsinghan, que ocupó durante muchos años la Secretaría de Estado creada a finales del reinado de Enrique VIII.


La nobleza acusó diversos problemas desde fines del siglo XVI. Por una parte asistió a una desvalorización de su status a causa de un fenómeno de inflación de honores. Las necesidades políticas y las urgencias financieras de las monarquías contribuyeron al encumbramiento de numerosos elementos de procedencia plebeya.

El número de nobles aumentó. Las noblezas de servicios que habían comenzado a surgir en el siglo anterior conocieron ahora un período de auge. Los monarcas elevaron a la nobleza a burócratas al servicio del Estado y recurrieron a la venta de honores para aliviar la situación de las exhaustas arcas de la hacienda real.

REFERENCIAS:

www.uax.es/publicaciones/archivos/SABFUN05_002.pdf
www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/1727.htm
www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/1751.htm